sábado, 15 de marzo de 2008

Patates Trogloditas / Troglodyte chips (15/03/2008 Turquía)


La acción volcánica del Monte Erciyes (3917m) el Melendiz (2963m) y el Hasandg (32698m) ha ido configurando y moldeando el terreno de la Kapadokya en Turquía. Una obra de arte al aire libre, siempre cambiante, por efecto de la luz del día y de las estaciones. Ahora, en invierno, la luz que se filtra por entre los grises nubarrones crea un espacio de silencio y misterio por el que uno se adentra con cierto temor.
Curiosas chimeneas emergen de la tierra, como periscopios de un submarino, y metálicas puertas conducen a habitaciones secretas. Son almacenes, cámaras naturales de conserva, en donde se guardan los limones, las naranjas o las patatas. Curiosamente en turco se dice patatEs como en bable.
Las patatas me conectan directamente, por esos pasillos de la memoria y los sentimientos, con mi gran amigo Mr. Imprevistos: frutero de profesión pero patatero de triunfador. Las patatas le han dado mucha vida, vino y poesía. Esta tierra es buena para la siembra del tubérculo y a buenos precios. En la nave cuarenta kilos de patatas cuestan 10 euros. Una débil luz alimentada por un generador elimina las penumbras en donde las mujeres y los hombres van metiendo las patatas en los sacos. El frío dentro es considerable y ellos van bien abrigados. Pero la humedad se cuela en los huesos con facilidad y, parado, nunca hay ropa suficiente para entrar en calor. Así que dejo la cámara por un rato y hago malabares con las patatas para que las sonrisas de estas sencillas personas iluminen un poco más la sala. La Kapadokia turca ha sido un magnífico escondite para los católicos que, dada la facilidad de horadar la montaña, han ido excavando auténticas ciudades subterráneas como la de Özkonak. Esta ciudad fue descubierta por un agricultor que, harto de regar la tierra sin éxito, trató de averiguar a donde iba a parar el agua. Esta se filtraba por un boquete yendo a dar a una cubeta que servía de aljibe a los habitantes de estas ciudades trogloditas. Cuando los habitantes se sentían amenazados se metían dentro de la montaña y cerraban la puerta de piedra (una especie de rueda) que ni el ejército más poderoso podría derribar. Por un ingenioso sistema un niño podía abrirla desde dentro. El agricultor que descubrió esta ciudad subterránea se la enseñaba a los turistas a cambio de una propinilla, con la que se ha ido comprando varias casas, de las modernas, en Estambul. Es un hombre rico, a pesar de que el Gobierno le robó la idea y ahora explota el negocio.
Así me lo cuenta Apo, que corría por los pasadizos de esta ciudad donde nació y aún vive su familia que nos ha ofrecido un desayuno de muerte. Leche, quesos, aceitunas? y un plato típico que la madre ignora si me gustará. Tortilla de patata. Entre risas le explico que es el plato nacional español. Apo ha trabajado muchos años en Rumania en casinos y es amigo de Levent, el gran tipo que me alojó en Chipre. Ahora Apo es dueño de uno de los mejores restaurantes de Urgup www.sominerestaurant.com, en donde voy recuperando kilos día a día. Invitado por esta sencilla persona, tan grande como inofensiva, voy dejando pasar los días en la Capadocia mientras la nieve sigue depositándose en las montañas de alrededor con precisión y paciencia alfarera. Cuando llegué, Apo me preguntó cuanto tiempo me iba a quedar. Le respondí que un día, y vamos camino de siete. Él tiene la culpa, por ser tan amable, y también su perro Zeus, a quien no le guardo rencor a pesar de haber meado en la bici. Creo que mañana reemprenderá la ruta, pero lo digo en voz baja, pues Apo es capaz de robármela para que me quede.

The action of volcan Mount Erciyes (3917m) Melendiz (2963m) and Hasandg (32698m) have shaped the landscape of Kapadokya in Turkey. A masterpiece in nature, always changing, depending on the season light. Now, in winter, light filters through the grey clouds creating a space of silence and mistery.
Funny chimneys come up, and metallic doors lead you to secret rooms: the warehouses, natural chambers to preserve food (lemons, oranges, potatoes)
Potatoes connect me with my beloved frien Mr. Imprevistos: owner of fruit shops but potato man to be successful. Potatoes have given him much life, wine and poetry. This land is good for potatoes to grow at good prices. 40 kilos of potatoes at 10 euros in te bay. A subtle light fed by a generator eliminates the shades where women and men put potatoes in the sacks. It is very cold in these bays and they have to wrap up. I do a bit of joggling with potatoes for their smiles to lighten up the scenario. Turkish Kapadokia has been a place for catholics to hide away, excavating great underground cities like Özkonak. This city was discovered by a farmer fed up with watering the land without success he wanted to find out where the water was going to. It filtered going down to reach these troglodyte cities. When inhabitants felt threatened they would go inside the mountain and close the stone door (with a wheel shape). The most powerful army had nothing to do here. The farmer discovered the city and now shows it to tourists. Thanks to their tips he has built some houses, modern ones, in Istanbul. He is now a rich man although the Government stole his idea and now is trying to make business with it. Apo told me the story. He and his family invited to a great breakfast. Milk, cheese, olives, and Spanish omelette. Apo has worked many years in Rumania, in casinos, and he is a friend of Levent. Now Apo is the owner of one of the best restaurants in Urgup www.sominerestaurant.com. Apo asked me how long I would stay, I told him that just a day, and it is already my seventh day here. Impossible to leave such a place and such nice people. His dog Zeus is also one of the best here, I have been nice to him although he has peed on my bike. I believe I am leaving tomorrow, although I do not say it very loud, otherwise Apo would even steal my bike to make me stay.

domingo, 9 de marzo de 2008

Tengo y no tengo/ Having and not having (09/03/2008 Turquía)


No tengo que ir corriendo a buscar a mis niños a la escuela, no tengo hora en la peluquería, no debo dar vueltas a la manzana para encontrar aparcamiento, no he de ir al super a llenar un carrito de comida, no he quedado con nadie en el gimnasio..., al atardecer, tan sólo he de buscar un lugar en el que dormir. Imitando a los pájaros que a esa hora regresan a su nido, yo he de buscar el mío. Casi cinco años (si cómputo también el año y medio pedaleando en Sudamérica), que mi mundo no tiene ventanas ni puertas, y que mis responsabilidades son mínimas. Un poco de aceite en la cadena, aire a las ruedas, vigilar los coches que quieren acortarme la vida por la espalda, tratar de buscar un lugar en el que actuar, actualizar la web, responder los correos de los amigos y..., SER FELIZ¡¡¡: una gran responsabilidad.
Estos días en Turquía mi tienda se ha revelado como el mejor hotel y me ha permitido descansar en algunos lugares de ensueño. Con vistas que ni el más rico de los hombres puede soñar, bajo cielos estrellados, con el sol colándose por la tienda a las seis de la mañana y con el despertador natural de los pájaros que me recuerdan que vivo en plena naturaleza. No siempre es fácil dar con un buen emplazamiento para la tienda y, a pesar de las miles de noches acamapando, en ocasiones tardo más de una hora. A veces es una casa en construcción, otras una casa abandonada, otras un sendero casi desapercibido que sale de la carretera principal y por el que me aventuro sin saber muy bien a donde voy, guiado tan sólo por el olfato nómada.
Pocas veces tengo que recurrir a las gasolineras. En parte porque no me gustan, salvo para tomar té. Siempre hay coches que paran a repostar de madrugada, huele demasiado a gasolina, suelen estar sucias y, como digo, salvo para tomar té no las frecuento. En Turquía el té va siempre unido al saludo y viceversa. Al día suelo beber unos 5 ó 6 tés. Todos invitado por la gente del lugar. En las gasolineras, parar a llenar las botellas de agua y tener un vaso de té en la mano es sinónimo. Permanentemente tienen agua hirviendo y, al lado, una tetera con té concentrado que mezclan en pequeños vasitos en proporción de 1 de té por 3 de agua caliente. Los turcos que me voy encontrando son gente muy amable y si no fuera por la barrera del idioma, ya estaría bromeando mucho más con ellos. Pero voy con calma. De momento aprendo los números, los saludos, a dar las gracias (siempre lo primero que aprendo en cualquier idioma es GRACIAS), y poco más. Pero es que últimamente me invitan hasta al internet. En los tres últimos pueblos ha sido así. Parece como si les ofendiera al quererles pagar.
Cuando salí de Chipre lo hice dejando atrás dos nuevos amigos: Mustafá y Levent. Con ellos compartí varios días en la isla, disfrutando de su hospitalidad. Levent ha vivido muchos años en Asia Central y ha aprendido divertidas recetas de cocina que ponía en práctica conmigo. Me acompañaron hasta el barco y, en un gesto rápido, Levent pagó por mí las tasas de salida del país. Otro gesto más de generosidad para con el, hasta hacía cuatro días, desconocido. Al despedirse Mustafa me decía: "no nos olvides". Sería penoso si lo hiciera. A pesar de ser cientos (¿miles?) las personas que me han ayudado, de todos guardo recuerdo en mi memoria y sobre todo en mi corazón.
Hoy he plantado mi tienda entre pinos de montaña, a más de 1.200 metros, con las montañas nevadas como telón de fondo. Afuera el viento aulla y amenaza con darme la nochecita, pero "nunca llovió que no parara". La noche anterior fue peor. Acampado cerca de la vía del tren, comprobé que ese medio de trasporte es muy querido por los turcos. Más de 7 trenes circularon por la noche haciéndome saltar del saco en más de una ocasión pues pensé que entraba directo por la puerta. Estoy cerca de uno de los lugares más hermosos de Turquía: la Capadocia. Si el hombre no la ha estropeado demasiado, es un lugar precioso por naturaleza. De allí a Ankara unos 7 días. Tal vez vuelva a ver a Nazli, la chica que me alojó en su casa en Adana, y a la que (aleluya¡¡¡) le han dado la visa para ir a Salamanca a estudiar español.
Como dice Luis Rosales, vivo "como el naúfrago metódico que contase las olas que le faltan para morir y la contase una vez y otra vez, para no equivocarse...", así voy yo, despacito, pensando hasta en respirar, porque lo que tengo es muy grande y no quiero perderlo.
Desde Turquía, día 1206, Paz y Bien, el biciclown.

I don?t have to run to take my kids to school, I don?t have an appointment at the hairdresser, I don?t have to drive around to park my car, I don?t have to go to the supermarket to do a big shopping, I am not meeting anyone at the gym..., at sun setting, I only have to find a place to sleep, imitating the birds looking for their nests. Five years already cycling (including South America), my world has no windows or doors, my responsibilities are to a minimum level. A bit of oil for the chain and air in my tyres, watching out for the cars, updating my web site, answering the mails of my friends... that is, BEING HAPPY: a great responsibility.
In Turkey my tent has become my best ally. Great views, not even the richest man can pay for them, the sun coming in the tent at 6 a.m, a natural alarm clock: the birds. I live in full contact with nature. Looking for a nice place to put up my tent is a real adventure: a path, an abandoned house, off the road, I just follow my nomad intuition.
I hardly visit petrol stations, I don?t like them, just to grab some coffee or tea. In Turkey tea and greetings go together. I drink 5 or 6 cups of tea a day. Locals invite me. The locals I have come across are really kind people and if it wasn?t for the language barrier, I would crack many more jokes and stay longer with them. Little by little, I am now learning numbers and to say THANK YOU (essential in any language). They even invite me to use internet connection for free. Nice people, no doubt.
When I left Cyprus I left two friends: Mustafá and Levent. I spent some days with them. Levent lived many years in Central Asia and there he learnt funny recipes cooked for me. They even came with me to take the ferry, Levent paid the taxes to leave the country. Another nice gesture of generosity. Mustafa, when saying good bye, said ?do not forget us?. I wouldn?t dare. I have in my mind and memory all those who have helped me and spent some time, even some minutes, with me. They are in my heart.
Today I have ?planted? my tent at more than 1200 metres, up in the mountains, surrounded by pine trees. Snowy mountains in the background. The wind blows outside. The night before was worse, next to the rail ways. More than 7 trains passed by last night making jump out of my sleeping bag, I thought they had run over me! I am near one of the most beautiful places in Turkey: Capadocia. Beautiful nature and landscape. In 7 days I will be in Ankara. I may meet again Nazli, the girl who put me up in Adana and who got a visa to go to Spain to study Spanish, great!
Luis Rosales says, I live like the ?methodic castaway, counting the waves to die and counting them once and again not to go wrong..?. this is my life, at a slow pace, thinking before breathing, because what I have is too huge and I want to enjoy every minute of it.
From Turkey, Day 1206, Peace and Well being, the biciclown.

sábado, 1 de marzo de 2008

Una isla para no perderse / An island not to get lost


Fecha/Date: 01/03/2008
Lugar/Place: Lapta, norte de la isla de Chipre (Northern side of Cyprus)


Cuando abandoné Siria rumbo a Turquía, en el último control policial, un militar me aguardaba plantado delante de la barrera. Me detuve y le extendí mi pasaporte. Lo tomó con ambas manos y lo hojeó en busca del sello de salida. Al verlo, y al comprobar que yo era español, me agarró la cara con la suavidad con la que una madre levanta a su hijo de la siesta y al mismo tiempo con la determinación con la que el árbitro pital el final del partido, y me plantó un beso en la mejilla diciendo:

"Ahalan wa salan" ( o sea, bienvenido).

Cuando salí de la parte griega de la Isla de Chipre el policía ni siquiera levantó la vista del periódico ni se quitó el puro de la boca para decirme alguna cosa. Haciéndome una seña imperceptible con los ojos me indicó que podía largarme.

La parte de la Isla de Chipre de la que vengo de rodar una semana, administrada por los griegos y por lo tanto terreno de la Unión Europea, es una isla para no perderse. Por dos motivos opuestos: porque su naturaleza es preciosa y porque sus gentes no saben sonreír. A veces pienso que es muy osado por mi parte emitir un juicio de valor tan genérico con tan poca información. Es cierto que es así, y no lo es menos por más que crea que acierto a veces con esas afirmaciones. Por ejemplo la de que la parte sur de la isla (en adelante la llamaré la griega) está llena de gente infeliz. Cuando le comenté esto al dueño de un pequeño supermercado instalado en una casa prefabricada (por 24 mil euros) me dió la razón. Él era italiano y llevaba cinco viviendo en la isla, pero estaba casado con una chipriota.

"Esta gente tiene todo, tiene el sol, el mar, la nieve y la montaña, pero arrastran su cara por el suelo en vez de ir con ella bien alta", me decía.
En más de una ocasión tuve que repetir dos veces el saludo para obtener la contestación. También más de una y de dos veces entré en las tiendas cual torero haciendo el paseillo, saliendo por donde había entrado sin haberme siquiera quitado la montera. Los precios están en Pounds (moneda de la Gran Bretaña) y traducidos a Euros. Mi economía sufrió un duro golpe semejante al de Wall Street en el 29, viéndome abocado a cocinar un día si y otro también. Hacía mucho que no me pedían un euro por un kilo de tomate, o dos euros por uno de plátanos. Se acabó eso de poner en la balanza un tomate y un cebolla y pretender que te hagan precio conjunto.

En la parte griega hay más Pubs (con gran pantalla televisiva emitiendo 24h deportes), casas de apuestas y burdeles que internets. Tal vez será por eso que el precio de estos últimos es abusivo: cuatro euros la hora. La cara que se le quedó a algun dueño de los cyber cuando les dije que en África no pagaba más de medio euro por una hora.

Tras unos días rodando con una amiga turca comprendí que mi libertad estaba siendo ampliamente amenazada y decidí poner aire de por medio. Ella no podía cruzar al lado griego, por lo que emprendí esa parte de la isla gozando mi nunca bien valorado estado de celibataire . Afronté la subida al Monte Olimpos, una parte de la isla muy accidentada, donde la nieve aún adorna las laderas. El frío a la noche era intenso pero no me impedía disfrutar de mi Hotel particular, dentro del cual me siento como en casa. Nada mejor que una buena tienda para recobrar el calor perdido.

Otro de los negocios en alza en la parte griega son las inmobiliarias. Parece que no hay ninguna ley que defienda a la isla de la máquina del cemento y crecen casas, lujosas eso sí, en cualquier esquina. Para mí las casas en construcción, aún sin techo y ventanas, son un lugar perfecto para pasar la noche. Suelo irme antes de que lleguen los currantes por la mañana.

La isla está plagada de monasterios ortodoxos o de pequeñas capillas. Uno de los más famosos es Kykos que está muy bien conservado. Sus mosaicos son de un colorido y una pulcritud extrema, tanto como el celo de los curas por no verte las piernas. Las mías creo que llegaban a excitarles, pues aunque me las cubrí con el turbante (a modo de pareo) insistían tanto en que me pusiera pantalones largos que opté por irme. ¿Por qué será que ciertas personas se fijan más en la imagen externa que en el corazón de las personas? En fin, esta historia ya es vieja y no tiene solución.

Los almendros están en todo su esplendor en esta época del año y me alfombran el camino al tiempo que los pinos me acarician el cabello. En el aire hay tantos olores naturales que creo padecer una borrachera. Los pájaros me despiertan por las mañanas justo antes de que el sol entre por la tienda. No importa que lleve ya seis días con la misma ropa para pedalear y sin tomar una ducha en condiciones. Sólo hay algo que me inquieta.
Estoy dando la vuelta a una isla, haciendo un círculo, y no avanzo en mi recorrido. Pero pienso que aunque pise el continente no dejaré de dar una vuelta en círculo, para terminar regresando a Oviedo un día, y que al fin y al cabo lo importante no es a donde llegamos, sino el camino que utilizamos para hacerlo. Estos días me he perdido en una isla, me he tomado unas minivacaciones en mi libro de ruta, para alargar aún un poco más el placer del camino. Aunque las personas del lugar no han sido lo más amables que he visto en estos tres años, he disfrutado de la naturaleza que me regalaba árboles repletos de naranjas dulces, que he comido hasta que mi navaja ha perdido el filo.

Y no han faltado algunos gestos amables, como el de Andrea regalándome un litro de zumo a la salida del supermercado donde no querían echar un vistazo a mi bici mientras hacía la compra, o el de aquél hombre sesentón con el que no pude intercambiar una sola palabra por mi desconocimiento del griego que me invitó a un riquísimo café en el jardín de su casa. He salido sabiendo decir una sola palabra en griego, GRACIAS, que he utilizado hasta en los casos en los que la gente no era amable.
Si viajais en esta época del año a la parte griega de Chipre, al sur, no vereis más que turismo británico poniendo a prueba su cuarto by-pass para orgullo de su cardiólogo, conduciendo pequeños coches de alquiler más despacio que yo mi bicicleta.
El lunes de madrugada estaré pisando de nuevo el continente, Turquía, para encaminarme rumbo a Ankara. Las gestiones encaminadas a realizar algún espectáculo en este país de nuevo van por mal camino, toda vez que tras solicitar de mi Embajada algún contacto local para actuar no he tenido respuesta alguna. Mi propuesta de organizar alguna charla o Taller de clown ha sido acogida con un frío: "no tenemos presupuesto...", lo cual no por ya oído en otros países me suena menos mal. El Instituto Cervantes en Estambul no contesta y en fin, pienso que sería de mi si las cosas fueran más fáciles a veces, si no hubiera cuestas en el camino, si tuviera siempre una ducha a mano, si cada mañana me despertaran con un beso, si los almendros tuvieran siempre flor, si...; pues que la vida dejaría de ser interesante.

Según mi horóscopo una nueva web debería haber visto la luz hoy, pero los horóscopos ya sabemos siempre se equivocan, y si el satélital funciona en el barco que he de tomar el domingo por la noche, como cada lunes a las 5,15h a.m horario peninsular, en Punto Radio, podeís escuchar en directo la entrevista semanal con Alejandro y que Marcos y Alegría se encargan luego de grabar y trascribir en la web aliome.net.
Gracias a Leban, perdón amigo pues no se cómo se escribe, ahora me alojo en una casa y he tomado la ducha y hasta he lavado la ropa. Desde aquí aguardo a que él venga de llevar a su compañero de piso al casino. En la parte norte (turca) de la isla hay 22 casinos para una población de 400.000 personas. NO VA MÁS.
Desde Lapta (Chipre-turco) día 1.200, Paz y Bien, álvaro neil, el biciclown

When I left Syria towards Turkey, at the last police control a military policeman was waiting for me at the barrier. I stopped and handed my passport over to him. He took it and had a look at it looking for the exit stamp. When he realized I was a Spaniard he took my face with the care of a mother and with the determination of a referee whistling the end of the match and kissed my cheek saying:

"Ahalan wa salan" ( that is, welcome).

When I left the Greek part of Cyprus, the policeman didn?t even turn his eyes to me or stopped smoking his cigar. He just waved me to say I could go.

The area of Cyprus I have cycled for a week is administered by the Greek and therefore, it is European Union territory, it is an island not to get lost: because of its incredible landscape and because people don?t know how to smile. Sometimes I think I should not judge them on the basis of such little information. But it is the truth. For example the southern part of the island is full of unhappy people. When I told the owner of a supermarket he said I was right. He was of Italian origin and had been 5 years on the isle but he was married to a woman from Cyprus.

"They have everything, the sun, the sea, the snow, the mountains, but they never walk with their heads up? he told me.
Many times I had to greet them more than 3 times to get something back. Prices are in sterling pounds and translated into euros. My economy was suffering the same as Wall Street in 29 and I had to cook for myself everyday. A long time since I had paid one euro for 1kg of tomatoes or 2 euros for 1 kg of bananas. Too expensive.

On the Greek side there are more Pubs (with a big tv screen broadcasting soccer round the clock), betting houses and brothels than internet cafes. That is why internet is so expensive here. They were shocked to find that in Africa I would only pay 59 cents for an hour.

After some days cycling with my Turkish friend I learnt that my freedom was being threatened and decided to go. She could not cross over to the Greek side. I faced the hike to Olympus Mountain, where there was still snow. It was very cold at night but I enjoyed my special hotel where I feel home. A good tent lets you recover the lost warmth.

State House is a good business on this side of the island. There is no law to defend the island from the attacks of the cement industry, houses are everywhere. I used some of the ?houses under construction? to spend the night and left before workers came early in the morning.

There are Orthodox monasteries or chapels everywhere. Kykos is very well preserved. Mosaic colours are wonderful, very neat. Priests were afraid of looking at my legs, I think it got them excited even. I covered them with scarf but they insisted on me putting on a pair of long trousers. I finally left. Why do some people pay more attention to external appearances than to the heart? It is an old story without solution.

Almond trees are at their boost. They carpet my cycling path. There are so many natural smells in the air?Birds wake me up in the morning just befote sun gets into my tent. Six days already with the same clothes on. But something is getting me nervous.
I am cycling an island but do not advance. It is like a loop. The important thing is not the end but the way. I have enjoyed these mini holidays, eating so many oranges that my pen knife is not sharp any more.

I have met some nice people, like Andrea giving me a litre of orange juice when leaving the shop, or the 60 year old man who invited me to a wonderful cup of coffee. I have only learnt one Greek word, THANKS, which I have used many times, as many as people were rude to me.
This time of the year there is only British tourists here, driving around the island the rented cars bigger than my bike and myself together.
Next Monday morning I will be in a new continet. Turkey towards Ankara. My proposal to organize talks and shows has not been very welcome. ?no budget? they sa. Cervantes Institute in Istanbul does not answer. Anyway, life is always more and more interesting on the way.

A new web is about to be launched a new radio interview is to come at 5.15 am, Spanish timetable (punto radio). Marcos, Alejandro and Alegria record it everytime to upload it www.aliome.net.
Thanks to Leban for putting me up and letting me do some washing. In the northern side of the island there are 22 casinos for a population of 400,000 people. INCREDIBLE!
From Lapta (Turkish Cyprus) day1,200, Peace and Well Being, Alvaron Neil, the biciclown.

martes, 29 de enero de 2008

Los milagros de Cana


Fecha: 29/01/2008
Lugar: Beirut-Libano


En la mayoría de las esquinas de Beirut hay tanquetas militares en cuya torreta un soldado echa la siesta. Están cubiertas por un toldo que brinda sombra fresca al militar o lo resguarda de la lluvia que arremete con fuerza inusitada. A los pies del mastodóntico vehículo otro soldado no quita el dedo del gatillo del fusil mientras observa el hipnótico andar de una libanesa que, con su cadencia, hace tambalearse el tanque.

En los cruces abundan los controles militares, que hacen detenerse a los BMW modelo 2010 (imagino, pues nunca lo había visto) y a los Mercedes del futuro. En esta ciudad hay más todoterrenos que en los concesionarios de Europa. Una ciudad que no conoce la frontera entre el snob y la religión. Abundan las pastelerías de suelo de mármol y los salones de peluquería o de manicura para elegantes señoritas.
Las que asistieron a mi espectáculo del viernes no suelen frecuentar esos lugares. Ocurrió en un campo palestino, el de Chatila en donde el año 1982 murieron masacradas más de tres mil personas. Cuando me levanté para acudir al espectáculo, no estaba seguro de si se podría hacer. Un nuevo atentado había convulsionado el centro de la ciudad, cerca de donde me vivo ahora, y el tráfico estaba cortado. Nunca se descubre el origen de estos atentados en un país que sufre demasiada influencia extranjera: Siria e Irán no lo quitan la mano de encima para intentar evitar que Bush meta aquí sus narices.

Hacía tres días había ido a inspeccionar el lugar del show, y a charlar con el director del centro de jóvenes donde tendría lugar: un palestino desterrado. Abu Moujahed tiene sesenta años, y ha vivido solo tres en Palestina. Desde hace once años trabaja para los jovenes palestinos. Su ilusión es volver a Palestina y que Palestina vuelva a los palestinos: "dame una solución y me voy mañana", me dice con absoluta seguridad. Mientra conversamos en su despacho la luz se va diez veces. Eso arruina los nervios y los ordenadores. Varias Ong,s les apoyan, y ahora un payaso venido en bici trata de organizar un show para ellos. El espectáculo fue de los inolvidables, pero no por lo artístico sino por lo difícil de la situación. Los jóvenes invadían el escenario y se mostraban un pelín violentos. Más que actuar me defendía de las manos que me querían quitar los pantalones. A punto estuve de suspenderlo pero sabiendo que algunos como Abu Moujahed apreciaban mi trabajo continué hasta el final. No en vano, invasión de espacio y violencia, es lo que estos chicos han vivido desde su infancia. Quien no recibe amor dificilmente puede darlo.
Gracias a que estos días he bebido bastante vino de Cana (del que hace milagros) ha ocurrido algún pequeño milagro. Por ejemplo: la Embajada ha colaborado en el envío de mi paquete con ropa de invierno. Con las nuevas botas, pantalón, chaqueta y guantes, puedo tratar de mirar timidamente al invierno turco que se me avecina. Otro milagro: el Instituto Cervantes ha organizdo una conferencia sobre mi proyecto este martes. El director de estudios, Federico, acaba de llegar de la China y su mentalidad abierta ha permitido organizar todo rapidito. Gracias además a dos personas que colaboran con el Cervantes, uno de ellos Jose y otro Ferrán fotógrafo (www.ferranquevedo.com), me he aposentado en una casa frente al Mediterráneo. No faltan las cenas con cerveza, las risas en español y los chistes de Cádiz.

Y sigo con los milagros: he encontrado un músico para mis shows. Al menos para un par de ellos. El ya realizado y el que hice este domingo en otro campo de palestinos cristiano. El músico es Jose, un pedazo de gaditano, flamenco por los cuatro compases.
El show del domingo fue un éxito. Hasta las nubes se sentaron en el patio de butacas mientras Jose me daba el ritmo con el cajón. Ese campo de Palestinos de Dbayé es peculiar, pues al ser de cristianos no recibe ayuda de los árabes que apoyan la causa palestina y al ser palestino no recibe ayuda de los no-árabes. Cuando Israel bombardeó el Líbano el verano pasado, muchos palestinos del sur encontraron en la escuela de este campo un refugio. A su partida las instalaciones quedaron inutilizables y cada mañana, un autobús de la ONU recoge a los chicos para asistir a sus clases a una hora de coche de sus casas. En el patio de la escuela tuvo lugar el espectáculo.

Por la noche una nueva manifestación de partidarios chiítas protestando por los cortes de luz y la carestía de la vida se saldó con ocho muertos y más de 50 heridos. El ejército trata de controlar con balas la situación. Entre los fallecidos un chico de 18 años, sobrino de una trabajadora española del Cervantes. Al día siguiente, lunes, ella no faltaba a su puesto de trabajo. La situación es tensa, no más imagino que en Gaza o en Kenya, pero hay muertos que interesan a las televisiones y otros que solo cuentan para las estadísticas. Beirut interesa a occidente y aunque las calles están militarizadas, me siento mucho más tranquilo paseando por aquí que por las calles de la capital del Congo, Kinshasa. Las caderas de alguna libanesa amortiguan el insoportable color verde camuflaje. Pienso si el ser humano es violento por naturaleza o la violencia la aprende en su vida, igual que aprende a reír o a perdonar.
La lluvia y el viento arremete con violencia contra los ventanales del salón, retrasando de momento mi partida e impidiendo, afortunadamente, que hoy se produzcan queman de coches y de neumáticos.
Punto Radio parece de nuevo interesada en entrevistarme cada lunes de madrugada, y eso hace que el libro África con un par se siga vendiendo bien. También algunos amigos como el Portu ayudan bastante. En su empresa parece que ha conseguido que todos los empleados se hagan con un ejemplar. Las críticas que he recibido por el libro son positivas, aunque la gente se queja de que sea corto. Al respecto he de decir que opté, cuando lo escribí en El Cairo, por la prudencia. Prefería controlar lo que escribía que llenas páginas y páginas con aventuritas. Tal vez releyéndolo la gente pueda encontrar detalles que en una inicial lectura pasaran desapercibidos. Ese libro nació con vocación de relectura.

Desde el Instituto Cervantes de Beirut, dia 1167, paz y bien, alvaro el biciclown.

jueves, 17 de enero de 2008

Cancion de amiga


Fecha: 17/01/2008
Lugar: Beirut-Libano


Nadie recuerda un invierno tan frío como este.
Las calles de la ciudad son láminas de hielo.
Las ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Las estrellas tan altas son destellos de hielo.
Helado está también mi corazón.
Pero no fue el invierno
Mi amiga, mi dulce amiga, aquella que me amaba, me dice
Que ha dejado de quererme.
No recuerdo un invierno tan frío como este. (Ángel González, poeta)

La primera vez que escuche estos versos fue en boca de mi gran amigo Mr. Imprevistos. Fue si no recuerdo mal en Dar es Salaam (Tanzania) en su segunda visita africana. Mi amigo declamó esos versos con la fuerza que le daban varios vasos de vino y con el sentimiento de, seguramente, haber experimentado ese frío alguna vez. Meses más tarde una jovencita me hizo sentir ese frío, recorriéndome toda la espina dorsal con macabra lentitud, y no lloré porque las lágrimas se esfumaban antes de asomarse.
Ahora que el poeta no volverá a escribir versos he vuelto a sentir ese frío. Mi amigo Mr. Imprevistos le había dedicado un busto, con habitación incluida, en su casa de Oviedo. Habían compartido juntos vinos, licores de malta y poesía. La silenciosa Sole ya me decía:
?es como un pajarillo, cualquier día se nos va??
Y se fue.
Pero Ángel González, igual que mi querido Luis Rosales, nunca se van. La muerte los afirma, lo enraiza, los engrandece. ´
Y de nuevo el frío volvió a visitarme estos días. Mi amigo Rafa va a perder a su hija de dos meses por una enfermedad, inusual e incurable. Nada se puede hacer, me dice. Son momentos de frío en un invierno, ya de por sí, helador. Hace más de cien años que no se sentía en estas latitudes un invierno tan crudo. Y hace mucho tiempo que un frío tan interior no me visitaba.
Para aislarme del frío externo he debido recurrir a Oxigeno, en Oviedo, que cuenta con un material excelente y una experiencia de más de 25 años en material de montaña. Para recibir el envío del nuevo material he recurrido a la Embajada española en Beirut. Ya en otras ocasiones, Angola y Mozambique, las Embajadas han colaborado conmigo permitiéndome el envío de algunas piezas o material de repuesto por medio de la llamada Valija Diplomática. Algo que supone para mí un ahorro de unos 300 euros por lo menos. Pero Beirut es diferente, es frío?
Llegué aquí el lunes por la tarde. Por correo electrónico había anticipado de mi llegada y de mis actividades culturales a la Embajada y al Instituto Cervantes, pero no recibí contestación. En el Cervantes no hay tiempo ahora de organizar nada y ni hay Director ni responsable de actividades culturales. Posiblemente si hubiera leído mi correo de Diciembre ahora sería más fácil. La Embajada me contestó al segundo mail, diciéndome que de usar la Valija de momento nada, y que la situación política en este país no está para payasadas. Afortunadamente no comparto ese punto de vista. Precisamente ahora que hay un clima de violencia, más sicológica que física, ahora que el país trata de descubrir su futuro, es tiempo de reírse, porque la risa relaja los músculos en tensión y es una probada terapia contra el stress. Pero yo no soy solo un payaso, también debo ser un organizador, un localizador de escenarios, un vendedor de sonrisas. Y eso no es fácil cuando hace tanto FRÍO.
El martes llegué a la Embajada. No pude entrechocar la mano de ningún español. Al igual que en esas películas americanas que muestran en las cárceles como el abogado habla, con un cristal de por medio, con su cliente por un teléfono, así tuve que contar quién soy y qué hago a una funcionaria (supongo que española) de la Embajada española en Beirut. ¿En qué mundo vivimos? El ser humano se puede acostumbrar a todo, pero yo he visto muchas Embajadas de mi país, he sido recibido por muchas personas y personalidades, y no recuerdo un ?invierno? tan frío como este.
Por el frío teléfono me comunicaron que no era posible ver en ese momento al responsable de actividades culturales. Que llamara otro día. Conseguí cita para dos días después. La entrevista duró escasos veinte minutos, menos de la mitad del tiempo que tardé en llegar en coche tras un hermoso atasco. De ella obtuve las siguientes conclusiones:
-la Embajada tiene fondos para organizar algunas actividades culturales, pero no parece tenga voluntad de hacer nada conmigo. Falta de tiempo, momento inoportuno...
-me facilitaron el teléfono y el mail de un español que trabaja en una Ong local. Tres días de espera para obtener un número de teléfono. También el email de la responsable de cooperación española, que no pudo asistir a la reunión.
-no puedo recibir mi material de invierno por la Valija Diplomática, aunque el propio embajador hará lo posible por intentarlo. Gracias a él y al Sr. Rebollo por sus gestiones..
Al terminar la infructuosa reunión, una pregunta heladora me vino de frente:
¿Qué más podemos hacer por ti?
Habiendo hecho nada, nada más puedo pedir. Si tras tres años de proyecto, cinco si incluímos Sudamérica, dos libros y dos dvds publicados, y miles de sonrisas y kilómetros a mis espaldas, no consigo arrancar ciertos favores que me permitan seguir manteniendo vivo este proyecto, es que no he avanzado mucho. Es que realmente me he equivocado de día, de ciudad, de estación...las estrellas tan altas son destellos de hielo
Curiosamente, el responsable de actividades culturales es además Primer secretario de la Embajada, y conoce bastante bien mi proyecto, pues él estaba en Mozambique destinado cuando yo pasé por allí y recibí la ayuda de Jaime Puyoles de la Agencia de Cooperación Española. En Mozambique fue la segunda, y última vez, que pude recibir unos repuestos por la Valija Diplomática.
Gracias a los contactos locales de las personas libanesas que me alojan estos días en su casa, he acudido esta mañana a organizar un espectáculo a un campo de refugiados palestino a veinte kilómetros de Beirut. Hemos quedado en ofrecer el show este domingo. Pero a la tarde he recibido la llamada de la responsable diciéndome que no tienen suficiente tiempo para organizarlo?; y eso que aún no actúo con leones ni hay que montar el trapecio, pero la ramas de los árboles están envueltas en fundas de hielo.
Ante la imposibilidad de sacudirme de encima este frío interior que ha ocupado mi epidermis, sólo puedo pedir que mis amigos de Toursa envíen cuanto antes el material de invierno, para protegerme del frío exterior, e intentar desalojar cuanto antes los incomprensibles espíritus que merodean por Beirut, que hace que las calles de la ciudad sean láminas de hielo.

En Libano hay más de 18 grupos religiosos, que tratan de convivir. Un país que ha vivido más años de guerra que de paz, que es conocido como la Suiza de Medio Oriente. En cuyo centro comercial hay tiendas de Rolex o de Giorgio Armani a cuyas puertas aparcan los últimos modelos de BMW y Mercedes. Pero nadie camina, porque cerca se han instalado desde hace un año los radicales ocupando varios aparcamientos privados y montando sus tiendas sin que el Gobierno se sienta capacitado de expulsarlos, pues crearía más violencia.

Varios periodistas han sido asesinados por expresar sus deseos de un Líbano unido y tolerante. La economía aquí está dolarizada, y con un salario de 350 dólares al mes, pocos pueden subsistir. Para moverme por la ciudad debo emplear al menos cuatro dólares, cuando con ese dinero en otros países vecinos como Siria puedo comer como un rey. La electricidad se corta al menos ocho horas al día, obligando a los ciudadanos a pagar un generador y a comprar combustible. Las calles están llenas de militares y en cualquier esquina hay tanques. Nadie sabe qué va a ocurrir mañana. Es este uno de los países de naturaleza más hermosa. A una hora y quince minutos de la playa están las pistas de esquí, que se abren paso entre los cedros, el árbol nacional. El sábado, con mi amigo Bassam, tal vez pueda recorrer una de esas pistas, tratando de iniciar una nueva racha, con un poco de más buena suerte. Koga, la nueva bici, se ha sumado al festival de frío y me ha regalado el primer pinchazo tras casi tres mil kilómetros, y un buen susto. Debido a las terribles carreteras de este país, dos tornillos del portabultos traseros se han soltado. Afortunadamente iba despacio y pude repararlo sin problemas.

Este viernes a la noche me podeís escuchar en Radio Euskadi con el amigo Roge Blasco y el lunes de madrugada en Punto Radio, que vuelve a entrevistarme semanalmente. El programa de televisión infantil Comecaminos, me dedicará la semana del 11 al 17 de febrero como personaje destacado, y la productora Filmina sigue avanzando en la edición del documental del biciclown, del que podeis ver un adelanto en youtube, al tiempo que trabajan en el diseño de una nueva web.
En estos momentos de frío intenso tengo el gusto de leer un mail de alguien que me escribe por primera vez, y del que copio aquí una líneas, por si alguien leyendo este última hora siente también que el invierno es demasiado frío:
quería decirte que leyendo tu libro me he emocionado y me he reido. Es un poco típico y te lo dirá mucha gente, pero sin llegarte a conocer siento que eres una gran persona. Valoro mucho lo que estás haciendo y desde aquí te digo que ! Ánimo ! y que cuando encuentres gente en el mundo que te dan la espalda , tu sabes perfectamente que a la vuelta de la esquina te esperan personas tan buenas y tan agradables como tú. un abrazo y hasta siempre.

viernes, 11 de enero de 2008

Me visto y vuelvo


Fecha: 11/01/2008
Lugar: Homs-Siria


Y esto no ha hecho más que empezar puesto que cada pedalada me adentrará aún más en el congelador. En enero, y con rumbo Nordeste, no puede ser de otro modo. Así que he decidico hacer un requiebro a las nubes, un quite taurino templando y mucho con la mano izquierda, y me voy hacia el Sur. Rumbo a Beirut en el Líbano; me visto y vuelvo al camino. Allí espero poder recibir un paquete con material de invierno más potente que, una vez más, la tienda de montaña OXÍGENO pone a mi disposición con todo su cariño-goretex. Nuevas botas, chaqueta, calcetines y guantes. De otro modo la congelación es segura en estas tierras. Cada mañana miró con escepticismo el termómetro que, con pereza de lunes colegial, no llega hasta los 0º C hasta bien entrada la mañana. Y eso los días que el sol se desnuda de nubes, pues cuando éstas cubren el cielo, la nieve hace acto de presencia y complica más aún el pedaleo. Así ocurrió ayer cuando llegué a Homs, la tercera ciudad en importancia de Siria.
En Der Mar Musa, el monasterio del silencio de piedra, incorporé a mi equipamiento una nueva cocina revolucionaria. Algo que si me dicen antes no lo hubiera creído. ¿Cómo es posible convertir una lata de cerveza en una cocina? Que se lo pregunten a Antón, el español que conocí en el monasterio. En una hora confeccionó el inventó que pronto calentaba agua para el té. El proceso es simple, y como todo lo sencillo es duradero y eficaz. Cortas una lata de cerveza en tres trozos, procurando sobre todo que los dos extremos superior e inferior sean iguales, y que la parte central que queda tras el corte pueda encajar en las otras dos piezas. Esta parte central (C) se puede cortar luego más si fuera necesario. La parte superior (A) cubrirá la parte inferior de la lata (B). La parte central (C) se corta trasversalmente, y ese cilindro se mete dentro de B. Entre y C se coloca un trapo viejo. La parte superior de la lata (A) se encaja (con alguna dificultad) por fuera de la parte B, y de este modo C queda sujeto. Luego se hacen unos agujeros en la parte superior de A, perforando a la vez C y B. La parte superior de A se debe cortar quedando así la lata hueca. Ahora se coloca un poco de alcohol de quemar dentro de la lata e, inclinando la lata, ese líquido impregnará el trapo que está oculto entre B y C. Cuando se enciendo el alcohol que está dentro de la lata, como si fuera un milago empieza a salir llama por los agujeros perforados en la parte superior A. Con unas tijeras se pueden hacer un poco más grandes esos agujeros y sobre todo acomodar el trapo que está dentro de la lata y que tal vez tapone algún agujero. Desde luego si estuviera Antón con vosotros este proceso de fabricación sería mucho más sencillo, pero no es demasiado complicado y, cuando te tomas un te con agua calentada en una lata de cerveza, te sabe mejor que en el Sheraton.

Pero antes de llegar a Homs me desvié hacia el desierto para deleitarme con la famosa Palmyra. Así llamada ahora, antiguamente Tamdor, porque en ella abundan las palmeras. Los romanos construyeron aquí hermosos templos, de dimensiones gigantescas, para tratar de asombrar a oriente con su poderío, aunque fue con la Reina Zenobia cuando alcanzó su esplendor. Una mujer de fuerte carácter que le plantó cara al emperador Aurelio conquistando Siria y parte de Egipto. Adoptó el título de Augusto, anteriormente usdo solamente por el emperador de Roma, y acuñó propia moneda.

En Palmira pude conocer además a un padre, en el doble sentido de la palabra, católico. Dada la falta de vocaciones en estas tierras islámicas, el Vaticano ha permitido a algunos hombres casados y con hijos ordenarse como sacerdotes. Algo insólito y totalmente desconocido para mí. El Padre Georges es el encargado de la parroquia de Palmira. Aunque solamente hay 20 cristianos en una poblción totalmente musulmana. El día de mi llegada iban al Hospital a llevar algunos regalos a los niños enfermos. Me pidieron que tomara unas fotografías para publicar luego en la prensa. Pero lo que vi fue algo bien triste. El Padre estaba más preocupado de mi objetivo que de los enfermos. La visita duró escasos diez minutos. Ni un caricia a los niños, ni una pregunta por el estado de salud?, tan sólo preocupación porque yo retratara bien el momento de la entrega de los regalos. Yo había llevado mis artículos de magia, por si acaso la situación se prestaba para hacer algo, pero aquello era un poco bochornoso.

Dentro del grupo de católicos estaba un chico llamado Rudy, que me ofreció quedarme en su casa en Homs. Así que ahora me encuentro aquí, calentándome con estufas de gasolina ( un litro 0,25 euros, pues Siria produce petróleo), y aguardando a que cese la tormenta para llegar a Beirut en Libano.

La nueva bici cada kilómetro parece estar más contenta con su futuro de carreteras y juntos celebramos, en mitad del páramo sirio, los cuarenta mil. Yo tengo cuarenta y ella cuarenta mil. Los perros que cuidan del ganado tiene abuelos lobos y no se andan con tonterías. Por eso no me queda más que cargar con unas cuantas piedras para ahuyentarlos. El otro día vi dos perros cruzando la carretera persiguiendo a un zorro y en su carrera se podía leer la sentencia de muerte del pobre animal.

El programa infantil de La primera de TVE ?Comecaminos? dedicará la semana del 11 al 17 de febrero un especial del biciclown. Gracias sobre todo a las imágenes ofrecidas por la productora Filmina y de las que podeís ver un adelanto en www.youtube.com.
La cadena de Radio Punto Radio volverá esta temporada a entrevistarme semanalmente. Será los lunes a las 6,15 a.m. en el programa ?A día de hoy?. Tal vez Marcos pueda seguir grabando y trascribiendo las entrevistas en su web alinome.net, como hacía la temporada pasada. Y si no a madrugar.
Tal vez en Beirut pueda de nuevo desenfundar mi clown, gracias una vez más a contactos privados, pues a nivel institucional es penoso la lentitud, cuando no el silencio, de nuestros órganos de difusión de la cultura española en el mundo.
Desde Homs, Siria, día 1149, Paz y Bien, el biciclown.

domingo, 6 de enero de 2008

Buscando el calor del invierno sirio


Fecha: 06/01/2008
Lugar: Al-Qarayten-Siria


Mis amigos partieron de madrugada y el último desayuno en el hotel donde me alojaron en Amman lo disfruté solo. Es duro dejar las comodidades por lo desconocido, pero en eso radica mi vida. En saltar de interrogante en interrogante. El frío se ha adueñado de esta parte de Oriente Medio y me persigue con feroz tenacidad. Conseguí llegar cerca de la frontera pero decidí pasar mi postrera noche jordana. No encontré buen sitio para acampar, la policía no fue de mucha ayuda, pero finalmente un tal Cusin se apiadó de mi y, cuando ya anochecía, me abrió la reja de un recinto militar para que montara mi tienda a la sombra de un pino. No tenía fuerzas para cocinar, así que eché mano de una lata de fabes con chorizo que mis amigos de Toursa me enviaron para que pasara la navidad. Liquidada y con motivo suficiente. Me fui al saco a tratar de buscar el calor perdido.
La noche siguiente tendría recompensa, pues conseguía llegar a la mítica Damasco. Allí dos amigas francesas me hacían un sitio en su casa y podía prepararme a despedir el año. Me invitaron a un restaurante local, donde a falta de uvas, se dedican a explotar los globos que previamente decoraban las paredes. Una banda amenizaba la copiosa cena, a base de ensaladas, pizzas de carne, puré de garbanzos, de berenjenas y de postre?, fruta. Por supuesto nada de alcohol. En su lugar leche agria.

Damasco es un gran bazar estos días y debí ser de los pocos que salío con las manos vacías. Intenté sin embargo acercarme a la Embajada de mi país. Lamentablemente, y a pesar de ser 31 de diciembre, no abría. No había ningún teléfono de emergencia, ni nada que pudiera dar un mínimo cobijo a un ciudadano español en Siria. En mi caso trataba de organizar algún espectáculo, pero mi embajada en Siria tiene la poca vergüenza de cerrar el 31. Si ocurriera eso en una empresa privada, sus responsables ya estaban cobrando el paro. Por supuesto, tampoco han contestado a mi propuesta enviada por mail hace semanas ofreciéndoles mi espectáculo.

El día uno abandonaba Damasco rumbo al norte. En realidad rumbo a la nieve, pues ya he tenido los primeros contactos con la blanca señora. Cuando llegué al monasterio de Seydnaya no encontré mejor lugar para dormir que los extramuros del cementerio. La imaginación para buscar cobijo me crece por momentos.

El día después, tras atravesar la ciudad de Maalula (cuyos habitantes hablan la lengua de Cristo, el arameo), entré en el reino de las nubes y los rayos de sol misteriosos.

Me esperaba un refugio en el Monasterio de Mar Musa. Construido en plena roca en el siglo 6 ANTES DE CRISTO. En las montañas del desierto hacia Irak. Abandonado en 1830, y redescubierto en 1980 por el Padre Paolo. Tras vivir aquí durante diez días como un ermitaño, decidió reflotarlo. Ahora este lugar no es ni sombra de lo que era, pero conserva la tranquilidad de un monasterio. Cuando llegas te acojen con los brazos abiertos: te dan cama y comida por el tiempo que quieras a cambio de tu respeto a la comunidad y tu trabajo voluntario. Ya sea construyendo un muro, regando las plantas, lavando los platos o, como en mi caso, trayendo unas cuantas sonrisas. A las 7 de la tarde, durante media hora, este lugar se sumerge en el reino del silencio. No se oye ni el agua correr por las tuberías. Luego misa, voluntaria, en árabe y cena. Con una habitación espartana, mi libreta para tomar apuntes y ciertos atardeceres, siento que salí ayer de casa o, más bien, siento que es ésta mi casa a la que hacía mucho tiempo no volvía. www.deirmarmusa.org

Si veis esta crónica subida en la web, es señal de que he abandonado la vida monacal y recuperado la vida nomadal.
Por último recordaros que la película sobre el biciclown en Africa ya tiene un aperitivo. Ir a youtube y escribir biciclown, y podeis ver cinco minutos de adelanto que la productora Filmina me ha regalado por Reyes. Gracias a ellos, y a todos los que habéis solicitado mi nuevo libro, y también gracias por vuestros favorables comentarios. Me complace saber que tengo admiradoras de 85 tacos. Paz y Bien, día 1143, el biciclown